Parece que en general no
nos movemos mucho. Al menos en los países desarrollados, donde más de la mitad
de los adultos tienen una actividad física insuficiente. Según datos de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), un 60% de la población mundial no realiza
la actividad física necesaria para gozar de una buena salud. En Estados Unidos,
las cifras se sitúan en el 41%.
De
hecho, la inactividad física o sedentarismo se ha convertido en el cuarto
factor de riesgo de la mortalidad mundial (causa el 6% de las muertes
registradas). Además, se estima que la falta de actividad física es responsable
del “30% de las enfermedades coronarias,
27% de los casos de diabetes y del 21%-25% de los cánceres de mama y de colon”.
Entre
las causas, la OMS destaca la falta de actividad física en el tiempo de ocio,
el aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales
y domésticas o el incremento del uso de los medios de transporte
"pasivos" en un mundo urbanizado que desalienta la actividad física.
Qué es la actividad física?
La OMS define la actividad física como “cualquier movimiento corporal
producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía”.
En este sentido, la OMS advierte de que la actividad física no debe
confundirse con el ejercicio, que es una variedad de actividad física
planificada, estructurada, repetitiva para mejorar o mantener la forma física.
La actividad física también incluye otras actividades que implican movimiento
corporal durante el juego, trabajo, desplazamiento, tareas domésticas y
actividades recreativas.
Lo que empeora las cosas. Porque sedentarismo quiere decir no hacer ningún
tipo de actividad física, ni ejercicio, ni por descontado, practicar un
deporte.
¿Cuánto ejercicio debo hacer?
Un estudio de la Universidad de
Harvard estima que dedicar tan solo 2 horas y media (es decir, 150 minutos) a
la semana de actividad física de intensidad moderada puede reducir en un 14 %
el riesgo de enfermedad coronaria. El beneficio aumenta si se incrementa el
tiempo dedicado a la actividad, de acuerdo a la investigación, publicada en la
revista Circulation de la Asociación
Americana del Corazón.
Moverse es tan beneficioso, que incluso las personas que hacían menos de
dos horas y treinta minutos de ejercicio por semana -recomendaciones de los
Estados Unidos para el ejercicio-, tenían un riesgo menor que las que no hacían
ejercicio. De acuerdo a los investigadores, las mujeres obtenían beneficios
mayores sobre el riesgo cardíaco que los hombres.
En todo caso, cada persona tiene que
hacer ejercicio según su condición física, y adaptar la actividad a su estado
de salud. Si tienes diabetes,
cardiopatía, enfermedad pulmonar u otra enfermedad crónica; estás obeso o nunca has estado muy activo es mejor que hables con tu médico, antes
de empezar un programa de ejercicios.
Recomendaciones de actividad física para adultos
No se trata de que salgas corriendo a apuntarte a un gimnasio. Unas
sencillas modificaciones en tu rutina diaria pueden ayudarte a empezar a
moverte más y mejorar tu salud.
Ir andando unos metros, bajarte unas paradas antes y caminar, ir a hacer
la compra a un lugar más lejano, pasear con la rapidez que puedas, bajar las
escaleras en vez de tomar el ascensor, aprovechar el descanso del almuerzo para
caminar entre 10 y 20 minutos, mantenerte activo en casa (lavar el automóvil,
aspirar, cultivar el huerto..) son pequeñas cosas que representan grandes
cambios.
Lo ideal es que hagas ejercicio durante 30 minutos cada día, 5 días por
semana o 45 a 60 minutos, y al menos 3 días por semana.
Es recomendable que hagas ejercicio
especialmente del tipo aeróbico como ir en bicicleta, practicar natación o caminar, cuidando que sea moderado y evitando que sea intenso o brusco. Empieza
poco a poco con ejercicio ligero. Poco a poco podrás ir aumentando la
intensidad y la cantidad de tiempo que dedicas a hacer ejercicio.
¿Por qué el ejercicio físico mejora la salud?
El ejercicio físico es beneficioso para la salud, tanto física como mental, mejora la
calidad de vida y también aumenta la longevidad. Por ello, realizar una
actividad física es un buen método para combatir la mayoría de factores de riesgo
cardiovasculares, como diabetes tipo 2,
obesidad o niveles de colesterol.
Hacer ejercicio físico:
·
Disminuye la frecuencia cardíaca.
·
Refuerza la tolerancia al esfuerzo.
·
Fomenta el sueño, ya que ayuda
a liberar tensiones.
·
Favorece el manejo del estrés gracias a la secreción de adrenalina.
Recuerda que cada persona tiene que hacer ejercicio según su condición
física, y adaptar la actividad a su salud o problema de salud. Pero, sobre
todo, no dejes de moverte.
Referencias:
Organización Mundial de la Salud.
Informe Mundial de la OMS. Prevención de las enfermedades crónicas:una
inversión vital. Ginebra. OMS;
2005.
Fuente: http://enfermedadescorazon.about.com