Las zapatillas tienen
tres puntos fundamentales: el talón, la suela y la puntera.
Cuando vayas a comprar zapatillas, aunque te digan que son
del primer mundo, siempre hay que tener la precaución de meter la mano dentro
de cada zapatilla para probar si raspan
y son cómodas.
Hay que cuidar que no hayan quedado nudos sueltos o costuras
incómodas que luego lastiman los pies.
Si son suaves por dentro quizás también lo sean al correr.
El Talón de la zapatilla debe ser duro porque evitan que el
tobillo se tuerza y se dañe.
La puntera también es dura para proteger la punta de los
dedos.
Sin embargo, la suela es la que presenta mayores detalles:
depende de si es para entrena o correr.
Será más lisa o tendrá algunos detalles para el agarre del
asfalto o de la montaña.
Cuando tomo la zapatilla debo doblar a la mitad y
torsionarla para ver cómo responde. El sentirla me dará la medida de la
sensación de si estoy ante la zapatilla que busco.
Además de preguntar a los profesionales que venden, el
diseño corre por su cuenta…. Y a correr.

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